Buscar

Talento y disciplina: la historia de Tomás y su perrita Nina, complicidad nacida en el Bicicross

Fotografía: el deportista excelencia, Tomás Lancheros y su perrita Nina

Tomás Lancheros tiene 12 años y una calma que le hace parecer mucho mayor. Habla de su bicicleta con pasión como una de sus mejores amigas. No es casualidad, se subió a una por primera vez cuando tenía apenas tres años. Desde entonces, el bicicrós ha sido su deporte y una forma de crecer.

En muchos de sus entrenamientos no pedalea solo. A su lado va Nina, su perrita y compañera fiel. Corre junto a él mientras pedalea, lo sigue en cada recorrido y parece entender que ese movimiento constante también es parte de su historia. Para Tomás, Nina, su mascota, es su compañía y la motivación en cada práctica.

A los seis años empezó a competir. Hoy, cada salto, cada curva y cada carrera llevan un nombre que pronuncia con orgullo, Manizales. “Representar a mi ciudad me llena de orgullo”, dice, con la claridad de quien entiende que portar ese nombre es una responsabilidad tan grande como bonita.

El camino de Tomás nunca ha sido en solitario. Su familia ha estado siempre ahí, lo acompaña en los momentos difíciles y celebra cada avance. Su papá, quien lo lleva a las competencias, también es su entrenador. Entre prácticas, viajes y rutinas, juntos encontraron en la Secretaría del Deporte, un respaldo, una oportunidad que marcó un antes y un después, gracias al programa Deportistas Excelencia.

Cuando Tomás supo que había sido seleccionado, la emoción fue inmediata. Era un reconocimiento y la posibilidad de seguir soñando con más fuerza. El apoyo recibido le permitió viajar a competencias, mejorar su indumentaria y entrenar con mayor constancia. Mientras tanto, Nina sigue corriendo a su lado, como si celebrara cada pequeño logro sin necesidad de palabras.

El bicicrós lo conquistó por la adrenalina, los saltos y la competencia. El programa le enseñó algo más profundo, disciplina, responsabilidad y compromiso. “Siento que hoy soy un mejor deportista”, asegura. Por sus resultados, entrenar mejor, ser constante y entender que el esfuerzo diario también cuenta como victoria.

A su edad, ser deportista es disfrute, aprendizaje y pasión. Cada entrenamiento es una oportunidad, cada carrera una lección, y cada recorrido, una nueva historia compartida con Nila, que nunca se queda atrás.

Historias como la de Tomás y su compañera Nina, demuestran que el talento, cuando encuentra apoyo, se convierte en proceso, y el proceso en futuro. El programa Deportistas y Entrenadores Excelencia impulsa resultados deportivos, acompaña sueños, fortalece valores y construye historias que crecen con la ciudad.

Ir al contenido