- Gracias a una alianza entre la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género, y el SENA, encontraron en la elaboración de mandalas una herramienta de sanación emocional y el inicio de nuevos emprendimientos.
- 25 mujeres terminaron el taller con una exposición de los trabajos realizados en clases.



Fotografías: de la exposición de Mandalas, como clausura del taller en Casa para la Dignidad de las Mujeres de Manizales.
La salud mental y la autonomía económica no son temas aislados, sino el motor de la transformación de las mujeres en la ciudad. Así quedó demostrado tras la graduación de 25 ciudadanas quienes, gracias a una alianza entre la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género, y el SENA, encontraron en la elaboración de mandalas con recursos naturales una poderosa herramienta de sanación emocional y el inicio de nuevos emprendimientos locales.
Beatriz Eugenia Acosta, alumna del taller de Mandalas, expresó: “desde el año pasado hemos participado de las iniciativas y de los talleres orientados por el SENA aquí en la Casa para la Dignidad de la Mujer; muchas gracias, porque estos son unos puntos de encuentro en un lugar de sano esparcimiento, relajación, en medio del color, del trabajo, del conocimiento y del compartir unas con otras nuestros saberes, y poder transformar en lo que ustedes están viendo”.
A través del uso de elementos como el bambú, las participantes aprendieron una técnica artesanal y, descubrieron un canal de expresión y cuidado propio, así como una nueva forma de emprender de acuerdo con lo manifestado por María Andrea Montoya, instructora de artesanías del SENA: “la idea de esta muestra es que ellas adquieran herramientas en cuanto a técnicas de tejidos, tenemos bases de tejidos naturales con palos de bambú, que son los soportes y el proyecto final consiste en que ellas recojan todas estas técnicas y hagan un objeto utilitario, como espejos y lámparas, aplicando todas las técnicas aprendidas. Lo importante es que ellas tengan el potencial para emprender, para que esto no se quede solo en una muestra, sino que se convierta en un sustento para ellas en una forma de emprender”.
Arte que sana el alma
El enfoque principal de la capacitación trascendió lo técnico para convertirse en un proceso terapéutico; la creación de mandalas, una práctica milenaria asociada a la meditación, permitió a las asistentes conectar con sus emociones, reducir los niveles de estrés y encontrar un espacio de paz en medio de sus rutinas. Las graduadas coincidieron en que estos talleres promueven la concentración, la paciencia y el autorreconocimiento, convirtiéndose en una oportunidad para sanar historias personales y fortalecer la autoestima.
El impacto de la formación se refleja directamente en las proyecciones de sus asistentes. Por un lado, un porcentaje significativo de ellas ya visualiza este arte como una alternativa de ingresos. Motivadas por la belleza y el significado de sus creaciones, se preparan para dar forma a unidades productivas basadas en la artesanía sostenible. Por otro lado, quienes lo asumen desde el bienestar personal, valoraron el espacio como un pasatiempo productivo que equilibra su salud emocional y beneficia su entorno familiar:
“Me pareció este curso excelente. En mi vida personal me ayudó mucho para mi estrés, para mis problemas de salud. Aparte de que aprendí un arte muy bonito al que le veo muchas salidas al comercio. Es hermoso. La mandala es un tejido que nos sirve para la protección, la tranquilidad, da un aspecto armonioso a la vida. Estoy muy agradecida con la Casa para la Dignidad de las Mujeres por estos proyectos tan bonitos y por estos cursos que nos abre puertas como mujeres”, afirmó Luisa Fernanda García, alumna del taller.
La Casa para la Dignidad de las Mujeres se consolida como el epicentro del cuidado integral en la ciudad, para demostrar que la estabilidad emocional y el desarrollo económico caminan de la mano.


