- La protección de la ruralidad, la prevención frente al fenómeno de El Niño, los acueductos veredales y la identidad de los jóvenes campesinos fueron algunos de los temas abordados durante la tercera sesión del Consejo Municipal de Desarrollo Rural.
- Dentro del Consejo se comenzó la construcción de la agenda de trabajo para 2027.



Fotografías: durante el Consejo Municipal de Desarrollo Rural
¿Qué necesita el campo de Manizales para crecer y garantizar su futuro? Esta pregunta estuvo en el centro de la tercera sesión del Consejo Municipal de Desarrollo Rural, espacio de participación en el que representantes de diferentes sectores, instituciones y comunidades pusieron sobre la mesa las necesidades del territorio y las acciones que deben convertirse en prioridad para los próximos años.
Durante el encuentro, realizado en el Comité de Cafeteros de Caldas, la Secretaría de Agricultura presentó un informe ejecutivo sobre las medidas de mitigación frente al fenómeno de El Niño, con el propósito de socializar con los consejeros las estrategias expuestas por las diferentes dependencias de la Administración Municipal en la sesión del Consejo Municipal del pasado 7 de octubre.
Pero la conversación no se quedó en la atención de los riesgos climáticos. Los participantes avanzaron en la identificación de necesidades y propuestas para fortalecer el desarrollo rural, entre ellas la titularización de predios, los acueductos veredales y la conformación de cuatro mesas técnicas que permitirán trabajar de manera articulada en asuntos prioritarios para los siete corregimientos de Manizales.
Uno de los llamados más significativos de la jornada estuvo relacionado con el futuro de las nuevas generaciones en el campo: recuperar en los niños y jóvenes el sentido de pertenencia, el reconocimiento y el orgullo por su territorio.
«Los jóvenes rurales no se sienten identificados, en gran parte, con su ruralidad. Este es un tema que debemos trabajar no solamente desde el Consejo Rural, sino también desde la Secretaría de Educación, la Alcaldía y diferentes entes institucionales, porque hay que volver a entregar al joven la apropiación por su ruralidad», expresó José Humberto Duque Corrales, concejal de Manizales.



Fotografías: durante el Consejo Municipal de Desarrollo Rural
Ángela María Patiño, rectora de la Institución Educativa Rural La Cabaña y representante de la Secretaría de Educación ante el Consejo, destacó la importancia de incorporar la educación como uno de los ejes de trabajo para el próximo año. «Estamos abordando toda la problemática de la ruralidad en los siete corregimientos de Manizales. En el campo que me corresponde, estamos trabajando en el amor y la identidad que tienen nuestros niños rurales por el territorio».
Una agenda construida desde las necesidades del territorio
La tercera sesión permitió recoger las propuestas de los consejeros para definir los asuntos que serán discutidos en los próximos encuentros y avanzar en la planeación de las acciones para 2027.
Gerardo Bonilla, profesional de la Secretaría de Agricultura, calificó como positivo el balance de la jornada y resaltó la participación de los integrantes del Consejo en la identificación de necesidades y la construcción de propuestas. «Cada uno tuvo la oportunidad de socializar cuáles son las necesidades que se tienen en el municipio, para conformar unos comités que puedan llevar a cabo diferentes labores y acciones alrededor del Consejo Municipal de Desarrollo Rural».
Desde las comunidades se destacó la importancia de los escenarios de participación. Alonso Gallego Osorio, habitante de la vereda Morrogordo, manifestó que el encuentro fue productivo porque permitió presentar diferentes proposiciones encaminadas a mejorar las condiciones de la ruralidad manizaleña.
La Alcaldía de Manizales sigue de la mano con las instituciones y las comunidades rurales para identificar prioridades, fortalecer la participación y avanzar en una agenda que responda a los desafíos del campo.
El futuro de Manizales se construye en sus veredas, en sus instituciones educativas rurales y junto a las familias que mantienen vivo el campo.


