- Julián Montoya Posada convirtió una necesidad de su familia en una iniciativa productiva que hoy cuenta con cinco cabras y ha logrado aumentar su producción de leche gracias al acompañamiento de la Alcaldía de Manizales y el Comité de Cafeteros.



Imágenes de Julián Montoya, emprendedor del programa que apoya a jóvenes rurales.
Lo que comenzó como una búsqueda para encontrar una alternativa a la leche de vaca para su mamá se convirtió para Julián Montoya Posada en una oportunidad para emprender desde el campo. Este joven, estudiante de Licenciatura en Educación Física de la Universidad de Caldas y habitante de la vereda Bajo Tablazo, creó ‘La Cabrona Leche de Cabra’, un proyecto dedicado a la producción de leche y derivados lácteos como yogur, queso fresco y kéfir.
La historia comenzó cuando Julián descubrió que la leche de cabra podía ser una alternativa para su mamá, quien no toleraba los lácteos de vaca. Después de conseguir un litro de leche con un productor de la zona y comprobar que ella podía consumirla, decidió adquirir una pequeña cabra y aprovechar un terreno familiar que no estaba siendo utilizado.
Con el tiempo, la producción comenzó a crecer. Inicialmente, Julián ofrecía la leche entre vecinos, amigos y conocidos, pero la creación de una página en Instagram permitió que más personas conocieran su iniciativa. La demanda aumentó rápidamente y el joven emprendedor tuvo que adquirir nuevas cabras para responder a los pedidos.
Hoy, ‘La Cabrona’ cuenta con cinco cabras, cuatro de ellas en producción, y pasó de obtener entre dos y tres litros diarios de leche a alcanzar producciones de entre cuatro, cinco y hasta seis litros al día.
Este crecimiento también ha estado acompañado por la Alcaldía de Manizales, a través de la Secretaría de Agricultura, y el Comité de Cafeteros, mediante una alianza que busca fortalecer las capacidades de los jóvenes rurales y promover el relevo generacional en el campo.
Julián conoció esta iniciativa a través de la institución educativa donde realiza su práctica. Allí, una de sus profesoras, conocedora de su emprendimiento, le habló del programa para jóvenes emprendedores rurales. Después de vincularse, recibió acompañamiento de profesionales en diferentes áreas, entre ellas veterinaria, alimentos y fortalecimiento empresarial.


Imágenes del emprendimiento de Julián en el Bajo Tablazo.
“Desde que me hicieron la visita me ayudaron demasiado. El veterinario nos hizo muy buenas recomendaciones sobre el sitio y el trabajo con los animales. En las capacitaciones también fue muy importante el acompañamiento de la ingeniera de alimentos, porque nos dio muchas recomendaciones sobre el correcto manejo de los alimentos y de los subproductos que realizamos”, explicó Julián.
Como parte de esta alianza, el joven recibió un incentivo de $4 millones, recursos destinados al fortalecimiento de su unidad productiva. Con este apoyo también recibió materiales que serán utilizados para avanzar en la construcción de una sala de ordeño, uno de los próximos pasos para mejorar las condiciones de producción.
“Hace más o menos dos meses teníamos una producción diaria de dos o tres litros de leche. Con la cabra que logramos conseguir gracias al apoyo de esta alianza, estamos produciendo ya más o menos entre cuatro, cinco y hasta seis litros diarios”, contó.
Para Julián, el acompañamiento no se limita a la entrega de recursos. Las capacitaciones y la asistencia técnica le han permitido revisar y mejorar procesos que ya desarrollaba de manera empírica y adquirir nuevos conocimientos para proyectar el crecimiento de su emprendimiento.
Video de Julián Montoya, emprendedor rural.
Con este programa 15 jóvenes de la zona rural del municipio recibieron incentivos de $4 millones cada uno para fortalecer proyectos agrícolas, pecuarios y de transformación.
La secretaria (E) de Agricultura de Manizales, Lina Patricia Llano Díaz, destacó que estos incentivos buscan generar oportunidades para los jóvenes del campo y fortalecer el relevo generacional rural.
Mientras avanza en la construcción de su sala de ordeño y continúa fortaleciendo sus procesos, Julián mantiene una meta clara para La Cabrona Leche de Cabra: consolidar su emprendimiento y convertirlo, a futuro, en un referente de producción de lácteos de cabra orgánica en Colombia.
Su historia muestra cómo una idea nacida de una necesidad familiar puede convertirse en una oportunidad productiva cuando encuentra acompañamiento, conocimiento y herramientas para crecer desde el territorio.


