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“Hongos y Cultura”: proyecto por la soberanía alimentaria y el aprendizaje ambiental en cuatro territorios de Manizales

  • Es una iniciativa de formación sobre el mundo fungi, cultivo de hongos comestibles y creación artística a niños, niñas y jóvenes de diferentes sectores de la ciudad.
  • Durante el proceso, los participantes aprendieron a cultivar orellanas como una alternativa de alimentación y sostenibilidad.

Fotografías: del Proyecto “Hongos y Cultura”

Con actividades de formación, experimentación y creación artística, el proyecto Hongos y Cultura, liderado por Esporas Andinas, terminó su recorrido por cuatro territorios de Manizales, con promoción de la educación ambiental, la soberanía alimentaria y el fortalecimiento comunitario.

La iniciativa se desarrolló en las organizaciones Tejiendo Alas para Vivir, en el asentamiento Samaria; Huellas de Vida, en Solferino; Cultura Viva, en Bajo Andes; y Comunativa, en San José, donde niños, niñas y jóvenes participaron en dos encuentros diseñados para acercarlos al mundo de los hongos.

La líder del proyecto, Daniela Hernández Sánchez, explicó que el primer encuentro estuvo enfocado en introducir a los participantes al mundo fungi y enseñarles el proceso de cultivo de hongos comestibles. “Realizamos una introducción al mundo fungi, hablamos sobre los hongos y enseñamos cómo sembrar orellanas. También abordamos temas relacionados con la soberanía alimentaria, motivando a las comunidades a cultivar su propio alimento y una fuente alternativa de proteína, especialmente en territorios donde muchas familias enfrentan dificultades económicas”.

Durante la jornada, los participantes utilizaron un microscopio portátil para observar diferentes estructuras del mundo fungi y recibieron un kit de autocultivo, acompañado de un instructivo para su cuidado y un recetario con preparaciones a base de orellanas.

Fotografías: del Proyecto “Hongos y Cultura”

Quince días después, el equipo regresó a cada territorio para realizar el seguimiento de los cultivos y fortalecer los conocimientos adquiridos. así lo explicó Hernández Sánchez: “en el segundo encuentro hicimos el monitoreo de cada kit, resolvimos inquietudes sobre el cuidado y la cosecha de los hongos, y desarrollamos una actividad artística donde los participantes elaboraron esculturas en arcilla inspiradas en el mundo fungi”.

Como parte de la experiencia, los asistentes degustaron orellanas preparadas, con el propósito de conocer nuevas formas de incorporar este alimento a su dieta y reconocer su valor nutricional.

Audio: de la líder del proyecto, Daniela Hernández Sánchez.

El proyecto concluyó con actividades de cierre en cada uno de los territorios participantes, finalizó su recorrido en el barrio Bajo Andes, donde se consolidó un proceso que integró ciencia, cultura, arte y sostenibilidad.

Con iniciativas como “Hongos y Cultura”, la ciudad promueve proyectos que fortalecen la educación ambiental, el aprovechamiento de los recursos naturales y la construcción de comunidades resilientes y conscientes de su entorno.

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