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Huertas urbanas en Manizales: historias que cultivan alimentos, bienestar y amor por la tierra

  • Personas mayores, trabajadores y comunidades encuentran en las huertas urbanas una oportunidad para cultivar alimentos, compartir conocimientos y promover prácticas sostenibles.
  • La Alcaldía de Manizales, a través de la Secretaría de Agricultura, acompaña 41 huertas que contribuyen a la seguridad alimentaria del municipio.
Fotografía: huerta de la Clínica de la Policía en Manizales

Entre hortalizas, tierra abonada y el cuidado diario de cada cultivo, cerca de 30 mujeres mayores encuentran en la huerta de la Clínica de la Policía un espacio para aprender, compartir y mantenerse conectadas con la naturaleza. Allí, cultivar alimentos se convierte en una experiencia que va más allá de la cosecha: representa bienestar, recuperación de saberes campesinos y una oportunidad para promover la seguridad alimentaria desde los espacios cotidianos.

El proceso, acompañado desde hace más de un año por la Secretaría de Agricultura de Manizales, hace parte de la estrategia de huertas urbanas vinculada al programa Semillas de Vida y cuenta con la participación de mujeres del programa Sabios. En este lugar se cultivan hortalizas mediante prácticas orgánicas y se aprovechan materiales vegetales de las labores de mantenimiento de las zonas verdes para producir abono.

César Augusto Londoño Barrios, técnico operativo de la Secretaría de Agricultura, explicó que una de las características de la huerta es el cultivo de hortalizas asiáticas que, según sus condiciones de crecimiento, pueden estar listas para el consumo en aproximadamente mes y medio. “Lo más importante de este proyecto es que estamos utilizando unas hortalizas asiáticas que permiten que en un mes y medio podamos tener ya el consumo de ellas. Todo lo que realizamos acá es orgánico”.

El funcionario destacó el aprovechamiento del material vegetal que se obtiene durante el mantenimiento de los jardines y las zonas verdes de la institución, el cual se transforma en abono orgánico enriquecido con microorganismos para contribuir al desarrollo de los cultivos.

Cultivar también es una forma de sentirse bien

Para Marleny Cardona, participante de la huerta, el contacto con la tierra es una actividad que disfruta y que le permite aprender mientras comparte con quienes acompañan el proceso. “Me gusta mucho lo que es la agricultura, los cultivos. Es una actividad muy buena que uno se entretiene acá con ellos, con el ingeniero César y el agrónomo de aquí de la Clínica de la Policía”.

Su interés por las plantas está presente en su hogar, donde cultiva aromáticas y otras especies. Por eso, agradeció a la Alcaldía de Manizales por impulsar espacios en los que las personas mayores pueden acercarse a la agricultura y fortalecer sus conocimientos.

En la huerta, la experiencia se convierte en una oportunidad para aprovechar el tiempo, aprender sobre el cuidado de las plantas y reconocer que la producción de alimentos puede desarrollarse en diferentes espacios, incluso en medio de la ciudad.

Blanca Livia Valencia comparte esa motivación. Para ella, uno de los aspectos más importantes es conocer el origen de lo que se consume y participar directamente en el proceso de cultivo. “Me gustan estos espacios de las huertas porque estamos cultivando lo que nos vamos a comer y sabemos qué estamos cultivando, que son productos orgánicos, y aprovechar los espacios libres que hay para cultivar nuestros propios alimentos”.

El testimonio refleja uno de los propósitos de las huertas urbanas: fomentar el autoconsumo, fortalecer la relación de las personas con los alimentos y promover el aprovechamiento de espacios disponibles para producirlos.

El amor por el campo también se siembra en la ciudad

Las huertas urbanas representan la oportunidad para mantener vivas las tradiciones campesinas y transmitir a otras personas el valor de cultivar la tierra.

Luis Eduardo Castaño, operario de mantenimiento de la Clínica de la Policía, recuerda que el amor por la naturaleza y la agricultura viene de sus padres, quienes fueron campesinos. Esa historia familiar le ha permitido reconocer la importancia de producir alimentos y valorar el trabajo que hay detrás de cada cosecha. “Yo tengo también como arraigo campesino porque mis padres fueron campesinos. A uno le inculcaron el amor por la naturaleza, por el sustento propio, y yo pienso que estas huertas urbanas son muy propias porque despiertan la conciencia de que nosotros tenemos que cultivar, en cierta forma, nuestro propio alimento”.

Para Castaño, los espacios pueden inspirar a más personas a establecer pequeñas huertas en sus viviendas y a cultivar productos para el consumo familiar, aprovechando los recursos disponibles y recurriendo a prácticas orgánicas.

Su reflexión pone de presente la importancia de promover alternativas locales de producción de alimentos y de fortalecer la conciencia sobre el cuidado de la naturaleza.

Una apuesta comunitaria por la seguridad alimentaria

Video de quienes participan en el cuidado de la huerta de la Clínica de la Policía, una de las 41 huertas urbanas promovidas por la Alcaldía de Manizales.

El trabajo que se desarrolla en la Clínica de la Policía hace parte de una estrategia más amplia de la Alcaldía de Manizales, a través de la Secretaría de Agricultura, que acompaña y apoya 41 huertas comunitarias, institucionales, escolares, rurales y familiares.

La iniciativa incluye espacios de cultivo en sectores urbanos y rurales, así como acompañamiento a productores mediante el servicio de extensión agropecuaria. El propósito es fortalecer las capacidades de las comunidades, fomentar el autoconsumo y contribuir a la producción local de alimentos.

Esteban Soto, ingeniero ambiental que acompaña un proceso de huerta en La Toscana, destacó el compromiso de las personas mayores que participan en las actividades y el apoyo institucional para promover prácticas agrícolas sostenibles. El profesional resaltó que los espacios permiten enseñar a la comunidad, de manera práctica, cómo funciona la agricultura urbana y cómo es posible producir alimentos mediante prácticas que favorezcan el cuidado de la salud y del medioambiente.

Así, cada huerta se convierte en un lugar de aprendizaje donde confluyen los conocimientos técnicos, las experiencias de sus participantes y el interés por aprovechar los espacios disponibles para cultivar.

Con el acompañamiento de la Secretaría de Agricultura, la Alcaldía de Manizales promueve iniciativas que acercan la producción de alimentos a las comunidades y fortalecen la seguridad alimentaria desde los hogares, las instituciones y los barrios.

Porque, como lo demuestran quienes trabajan cada día las huertas, cultivar significa recuperar las raíces, compartir conocimientos y sembrar conciencia sobre la importancia de producir y cuidar los alimentos que llegan a la mesa.

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