- En Manizales, la educación empieza antes de saber leer y escribir. Empieza con inversión, gestión y decisión política para garantizar bienestar y aprendizaje desde los primeros años de vida.



Fotografías: los estudiantes más pequeños de la IE Giovanny Montini en el Kilómetro 41 en Manizales
En el Kilómetro 41, entre caminos rurales y mucho calor, hay un salón que cada día se llena de risas pequeñas, uniformes impecables y morrales casi del tamaño de quienes los cargan. Allí, en la Institución Educativa Rural Giovanny Montini, comenzó hace poco una historia que hoy transforma vidas desde los tres años.



Todo empezó en 2024, cuando madres y padres de familia tocaron la puerta del colegio con una preocupación compartida: sus hijos, niños entre los 3 y los 4 años de vida, eran desatendidos y no contaban con un espacio educativo formal. La necesidad era clara.



“Ese año comenzamos la gestión con la Secretaría de Educación y arrancamos con un grupo de 20 estudiantes”, recuerda la rectora Fanny Stella Arias Rivera. Lo que inició como una respuesta urgente a la comunidad hoy es un proceso consolidado: actualmente cuentan con dos grupos de grado jardín, cada uno con 12 estudiantes.
El impacto ha sido evidente. Para la institución, la experiencia ha sido profundamente satisfactoria. Los niños llegan a aprender colores y canciones y comienzan a construir su vida institucional: usan uniforme, siguen rutinas, comparten con sus compañeros. Cuando avanzan a transición, ya están adaptados a la dinámica escolar, seguros y preparados.


Detrás de este progreso hay una apuesta decidida de la Alcaldía de Manizales por la primera infancia. Solo en esta institución se destinaron 20 millones de pesos para fortalecer los grados de prejardín y jardín, recursos que permitieron adquirir material pedagógico, didáctico y mobiliario adecuado para los más pequeños.
Y el compromiso es mayor. En 2025, la Administración Municipal destinó 400 millones de pesos para fortalecer el preescolar en 19 instituciones educativas oficiales, recursos invertidos en mobiliario y material didáctico que garantizan espacios dignos y adecuados para el aprendizaje.
Actualmente, Manizales cuenta con 2.405 niños matriculados en preescolar en el sector oficial, tanto en zona urbana como rural: 60 en prejardín, 326 en jardín y 2.019 en transición. Cifras que reflejan una cobertura amplia, pero también un desafío permanente por mejorar la calidad.
En el aula, esa calidad se traduce en acciones concretas. Luisa Fernanda Hernández, docente del grado jardín en el Kilómetro 41, lo resume con claridad: “este grado es importante para nuestros niños y la comunidad porque se les asegura su derecho a la educación. Reciben refrigerio y un desarrollo integral”. Allí fortalecen la motricidad fina, el lenguaje y las habilidades necesarias para dar el paso a transición con confianza.
Cada mesa pequeña, cada silla a su medida y cada material didáctico nuevo cuentan una historia de inversión social bien dirigida. Pero más allá de las cifras, lo que se construye es algo más profundo: oportunidades.
En Manizales, la educación no comienza en primaria. Empieza mucho antes, cuando una comunidad levanta la voz, cuando una institución escucha y cuando una administración responde. Porque en los primeros cuatro años de vida se siembran las bases del futuro y, en esta ciudad esa siembra se está haciendo con decisión, recursos y compromiso real con la niñez.


