- La red de acelerógrafos del municipio, operada en convenio con la Universidad Nacional, fue la clave científica para georreferenciar los daños en tiempo real.
- Gracias a este software de monitoreo basado en datos robustos, la Alcaldía logró priorizar la atención en las zonas críticas.

Fotografía: Sistema de Información y Laboratorio Sísmico Automatizado de Manizales – SISMAN
El sismo del pasado 10 de agosto puso a prueba la capacidad de respuesta de Manizales, lo que consolida a su red de acelerógrafos como un pilar indispensable para la seguridad urbana. Este sistema detectó el movimiento telúrico y proporcionó un modelo inmediato de las zonas con mayores afectaciones. Para una ciudad con una topografía compleja y una alta vulnerabilidad sísmica, contar con este centro de monitoreo activo es la diferencia entre el caos y una respuesta institucional organizada. La rigurosidad científica se convirtió, una vez más, en el escudo protector de los manizaleños.
Desde mediados de los años 90, la capital de Caldas ha perfeccionado su blindaje científico frente a los sismos, un esfuerzo que hoy se consolida gracias a la Red de Acelerógrafos de Manizales (RAMAN). La red opera como los “oídos” subterráneos y superficiales de la ciudad, utiliza 12 sensores de superficie estratégicamente ubicados en el casco urbano y un sofisticado dispositivo borehole enterrado a 45 metros de profundidad. El despliegue tecnológico permite capturar con total nitidez cómo vibra el terreno y cómo influyen los diferentes tipos de suelo en la intensidad del temblor. Toda esta actividad sísmica viaja por el aire mediante señales inalámbricas directamente hasta la Universidad Nacional de Colombia, donde un cerebro informático centraliza, procesa y almacena los datos en tiempo real; más allá de alimentar las investigaciones académicas para actualizar las normas de construcción local, la RAMAN actúa como el motor que da vida al sistema SISMAN LISA, lo que permite que, apenas se registre un terremoto, la ciudad sepa de inmediato qué zonas sufrieron el mayor impacto y qué daños se deben atender con urgencia.

Fotografía: Acelerograma registrado por la RAMAN durante el sismo del 10 de agosto (sector Colonizadores)
“La importancia de esta infraestructura tecnológica radica en su impacto directo sobre la vida de los ciudadanos y la preservación del orden público; este mapa de calor satelital guio a los ingenieros y cuerpos de socorro directamente a las estructuras comprometidas, optimizando los tiempos de valoración y revisión técnica. En lugar de dispersar los recursos, la Administración supo exactamente dónde se requería atención médica, rescate o evacuación preventiva“, destacó el director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Manizales, Diego Armando Rivera Gutiérrez.
Asimismo, la data recolectada transformó por completo la gestión del desastre desde el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, ya que se pudieron instalar Puestos de Mando Unificado y gerencias específicas en cada punto crítico con información certera y así evitar la improvisación. El enfoque técnico permitió optimizar los recursos humanos y económicos disponibles, que demuestran que Manizales está a la vanguardia en resiliencia urbana y mitigación del riesgo a nivel nacional.
Finalmente, el convenio interadministrativo con la Universidad Nacional demuestra que la sinergia entre la academia y el gobierno es vital para el desarrollo de la ciudad. Tomar decisiones basadas en el conocimiento, la tecnología y la metodología científica eleva el estándar de seguridad de Manizales. Ante la inevitabilidad de los fenómenos naturales, la capital de Caldas demuestra que su mejor defensa es la planificación, lo cual la consolida como un modelo de ciudad preparada para salvaguardar a sus habitantes frente a cualquier adversidad.


