- Iniciativa financiada por los Estímulos Culturales de la Alcaldía de Manizales promueve la creación artística en lugares públicos como terapia comunitaria contra el aislamiento.
- El taller ‘La Ciudad de Vitrales’ ayuda a los asistentes a canalizar emociones, romper rutinas y superar barreras como la ansiedad social a través de la exploración de la luz y el color.




Fotografías: durante el taller ‘Ciudad de Vitrales‘.
La capital de Caldas cuenta con una nueva alternativa para el cuidado del bienestar emocional de sus habitantes a través del arte y el encuentro comunitario. Se trata de ‘Cartografías locales sobre terceros espacios para gente que se siente sola o triste‘, proyecto financiado por el programa de Estímulos Culturales de la Alcaldía de Manizales que busca resignificar el entorno urbano y ofrecer alternativas fuera de los entornos cotidianos.
El propósito central es identificar y habitar de forma colectiva los llamados “terceros espacios”, es decir, lugares públicos diferentes al hogar (primer espacio) o al entorno laboral y académico (segundo espacio). En estos puntos de encuentro, la ciudadanía dispone de una plataforma libre para expresarse artísticamente y contrarrestar dinámicas de aislamiento social o desánimo.
Andrea Gómez Vargas, coordinadora de Estímulos Culturales, explica: “en este proyecto buscamos encontrar terceros espacios de carácter público para que las personas vengan y se expresen de manera artística. Actualmente desarrollamos ‘La Ciudad de Vitrales’, uno de los ocho talleres propuestos que se realiza cada sábado a las 3 de la tarde, donde exploramos la luz, la oscuridad y sobre todo la ciudad y cómo se percibe“.
El impacto directo en la salud mental de los participantes se evidencia en la diversificación de sus rutinas y el manejo de sus estados de ánimo; para quienes asisten, estos laboratorios creativos funcionan como un cable a tierra y un escenario seguro para interactuar con otros.
Juliana Galviz, participante del taller La Ciudad de Vitrales, compartió su experiencia sobre el valor de estas jornadas: “vamos a hacer vitrales. Y aparte de eso también es como un espacio para compartir con personas, conocer gente, oír opiniones de otros. A mí, que trabajo desde casa, me ayuda a salir y a caminar un poco. Los muchachos siempre lo guían desde el punto de vista de qué sentimos y por qué lo coloreamos así; eso te ayuda a canalizar emociones que no sabías que tenías y aporta mucho si manejas ansiedad social, ayudándote a ir, sentarte y entrar a un lugar nuevo”.
El proyecto continúa con sus ciclos de talleres gratuitos los fines de semana y, consolida una red urbana de apoyo psicológico y sensibilidad artística respaldada por la institucionalidad local.


