- La Secretaría de Salud advierte que las llantas almacenadas a la intemperie se han convertido en uno de los principales criaderos del mosquito transmisor de dengue y fiebre amarilla en Manizales.
- Aunque no se reportan casos recientes en el municipio, la clasificación de muy alto riesgo obliga a intensificar las acciones preventivas y el compromiso ciudadano.


La proliferación del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue, la fiebre amarilla, el zika y el chikunguña, mantiene una situación de vigilancia permanente en Manizales durante 2026. La Secretaría de Salud Municipal advierte que la acumulación de llantas en desuso se ha convertido en uno de los criaderos más frecuentes en zonas urbanas y periurbanas. Las condiciones climáticas y ambientales del territorio favorecen la presencia del vector incluso en sectores ubicados por encima de los 2.170 metros sobre el nivel del mar.


El mosquito ha sido detectado tanto en áreas rurales como urbanas, incluyendo sectores como Kilómetro 41, La Cabaña y Cuchilla del Salado, así como puntos estratégicos de la ciudad. Esta distribución confirma un riesgo generalizado en el municipio. Aunque Manizales no registra casos recientes, fue clasificado como territorio de muy alto riesgo por la circulación del vector y su cercanía con el municipio de Neira, Caldas, donde se presentó un caso fatal en febrero de 2025.



Las llantas representan un criadero ideal debido a su forma y material, que facilitan la acumulación de agua limpia de lluvia y mantienen una temperatura estable para el desarrollo de larvas. Según el Instituto Nacional de Salud, estos recipientes figuran entre los de mayor capacidad para albergar larvas del mosquito. Además, suelen almacenarse a la intemperie, en talleres, lotes baldíos y barrios periféricos, lo que incrementa el riesgo de propagación.
Durante un reciente recorrido de inspección, la Unidad de Salud Ambiental identificó aproximadamente 3.279 llantas acumuladas en distintos sectores urbanos, varias de ellas con presencia positiva del vector. Frente a este panorama, las autoridades reiteran la importancia de eliminar criaderos mediante acciones concretas como entregar las llantas usadas a puntos autorizados, evitar almacenarlas al aire libre y perforar aquellas inservibles para impedir que retengan agua.
La Secretaría de Salud intensifica las campañas educativas, la vigilancia entomológica y la vacunación contra la fiebre amarilla. Asimismo, recomienda eliminar recipientes que acumulen agua, mantener tanques tapados y lavarlos semanalmente, cambiar a diario el agua de floreros y bebederos de animales, y usar repelente o ropa de manga larga en zonas de riesgo. El control de criaderos es la medida más efectiva para reducir la transmisión y que la prevención es una responsabilidad compartida entre instituciones y comunidad.


