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Una segunda oportunidad: Luz Viviana y su familia abrieron las puertas de su hogar a un gato con leucemia felina

  • Las jornadas de adopción que realiza la Alcaldía de Manizales buscan brindar una segunda oportunidad a animales que esperan encontrar un hogar definitivo.
  • Los espacios permiten que las familias conozcan a los perros y gatos disponibles, reciban orientación sobre sus necesidades y comprendan que adoptar no es un acto momentáneo, sino un compromiso que puede acompañar a una familia durante muchos años.

A veces, el amor llega en cuatro patas y con una historia que necesita un nuevo comienzo. En la más reciente jornada de adopción de la Unidad de Protección Animal (UPA), entre miradas, maullidos y familias buscando un nuevo integrante para su hogar, Luz Viviana Castro conoció a un gato que tenía una condición especial: era positivo a leucemia felina. Para ella, ese diagnóstico no fue una razón para pasar de largo, sino una oportunidad para darle una vida rodeada de cuidado y cariño.

Fotografías: jornada de adopción de la UPA.

Ella y su familia decidieron adoptarlo y convertirse en parte de una historia que apenas comienza. Su decisión demuestra que adoptar también significa mirar más allá de una condición de salud, conocer las necesidades del animal y estar dispuesto a brindarle los cuidados que requiere. Detrás de cada animal que espera una familia hay una historia, pero también una enorme capacidad para entregar compañía, afecto y amor.

La leucemia felina es una enfermedad viral que puede afectar el sistema inmunológico de los gatos y requiere atención y cuidados especiales. Por eso, cuando se adopta un animal con esta condición, es fundamental recibir orientación veterinaria, cumplir con los controles médicos, mantener una alimentación adecuada y seguir las recomendaciones de los profesionales para garantizar su bienestar. La adopción responsable comienza precisamente con informarse y asumir el compromiso de cuidar.

Cada adopción representa mucho más que llevar un animal a casa. Significa abrir un espacio en la familia, asumir responsabilidades, ofrecer atención veterinaria, alimentación, protección, tiempo y, sobre todo, paciencia y amor. También significa entender que algunos animales pueden requerir cuidados particulares y que esas condiciones no disminuyen su capacidad de brindar cariño y convertirse en compañeros incondicionales.

La historia de Luz Viviana es una invitación a mirar las jornadas de adopción con otros ojos. No siempre el animal que más necesita una familia es el que tiene la historia más sencilla. Algunas veces, precisamente aquellos que requieren un poco más de cuidado son quienes esperan con mayor ilusión que alguien decida quedarse.

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