- Durante 25 años, Yari Ximena Cuartas Hurtado ha hecho de la Plaza de Mercado de Manizales su lugar de trabajo y una parte importante de su vida. Allí comenzó con la venta de guayabas y mandarinas y hoy atiende su puesto junto a su esposo.
- La historia de esta mujer hace parte de las muchas historias de trabajo y lucha que se encuentran todos los días en la Galería, lugar que invita a los manizaleños a regresar, comprar a sus comerciantes y apropiarse de uno de los espacios tradicionales de la ciudad.

Desde muy joven, Yari aprendió que para salir adelante había que trabajar. Llegó a la Plaza de Mercado cuando era apenas una niña y, con el paso de los años, convirtió este lugar en su principal fuente de sustento.
Sus primeros días estuvieron entre guayabas y mandarinas. Comenzó junto a una de sus hermanas, quien le enseñó cómo funcionaba el negocio y cómo desenvolverse entre los puestos y compradores. Más adelante trabajó con su hermano, Giovanni Alexander Cuartas Hurtado, y durante aproximadamente seis años tuvo su propio puesto en una de las esquinas de la Plaza de Mercado.
Hoy comparte la jornada con Jorge, su esposo, con quien lleva seis años de casada. Él la acompaña en el puesto y hace parte de la rutina que durante años ha construido alrededor de este trabajo. En casa también está su hijo de 14 años, con quien conforman una familia de tres.
La vida de Yari también ha estado marcada por un proceso que la llevó a encontrar sus propias formas de comunicarse. Cuando era pequeña escuchaba, pero después de una enfermedad perdió la audición. Desde entonces tuvo que aprender a relacionarse con las personas de una manera diferente.
Con el tiempo aprendió a leer los labios. Para comprender a alguien necesita observar su rostro, prestar atención a los movimientos de la boca y concentrarse en cada palabra. Fue una habilidad que desarrolló desde niña y que hoy hace parte de su vida cotidiana, también en la Plaza de Mercado, donde conversa con clientes, compañeros y las personas que llegan a su puesto.
Yari ha aprendido diferentes oficios. Estudió para manejar máquina plana, aprendió sobre manicure y exploró otras actividades que le permitieron adquirir nuevas habilidades. Algunas tareas han representado mayores dificultades por su condición auditiva, pero encontró maneras de aprender y continuar.
En la Plaza de Mercado aprendió a conocer los productos y a entender los cambios del comercio. Los precios varían y eso obliga a tomar decisiones todos los días sobre qué comprar y cómo manejar el negocio. Entre los productos que comercializa está la papa, uno de los alimentos que más salida tiene en su puesto. Para Yari, además, es un producto que genera menos pérdidas que otros alimentos, especialmente frente a productos verdes que pueden dañarse rápidamente.
Después de 25 años, la Galería sigue siendo su lugar de trabajo. Allí ha vivido días buenos y otros más difíciles, momentos en los que las ventas no alcanzan y situaciones en las que la mercancía debe desecharse porque se dañó. Aun así, cada día vuelve a abrir su puesto y busca la manera de continuar con su negocio.


Fotografías: Plaza de Mercado en Manizales
Su historia habla de los retos que existen en este espacio. Yari reconoce situaciones que le preocupan, como el consumo de sustancias, las peleas y los robos. Por eso prefiere concentrarse en su trabajo y mantenerse al margen de esas situaciones.
La Plaza de Mercado es un escenario donde miles de historias se han construido durante décadas, comerciantes que aprendieron un oficio, familias que han trabajado juntas y personas que, como Yari, encontraron allí una manera de sostener sus hogares. Por eso, la invitación de la Alcaldía de Manizales es a visitar la Plaza de Mercado, comprar a sus comerciantes y volver a recorrer sus pasillos. Detrás de cada puesto hay una historia, una familia y años de trabajo que hacen parte de la identidad de la ciudad.
La historia de Yari es una de muchas. Veinticinco años después de vender sus primeras guayabas y mandarinas, sigue detrás de su puesto, trabajando junto a su familia y haciendo de la Galería una parte de su vida.


