- La adopción responsable es un acto de amor que transforma realidades. Al adoptar, se le brinda una segunda oportunidad a un animal que ha vivido el abandono o el maltrato, así como se fortalece una cultura de respeto, empatía y cuidado por la vida.
- Cada adopción reduce la sobrepoblación animal y permite que más perros y gatos reciban atención, protección y esperanza mientras esperan por un hogar definitivo.
La Unidad de Protección Animal (UPA) de la Secretaría de Medio Ambiente de Manizales continúa como escenario de historias que transforman vidas. Una de ellas es la de Mechas, un perrito que fue adoptado en el mes de junio gracias a un proceso ágil, cercano y responsable, y que hoy disfruta de un hogar lleno de amor.






Fotografías: Mechas en su nuevo hogar
Su adoptante, Manuela Santofimio, destaca que la experiencia de adopción fue sencilla y acompañada en todo momento por el equipo de la UPA, lo que permitió que Mechas llegara rápidamente a su nueva familia. “Adoptar es una decisión que cambia vidas, no solo la de ellos, también la nuestra”, expresó Manuela, quien hoy invita a la ciudadanía a abrir su corazón y darle una oportunidad a los animales que esperan un hogar.
Audio: adoptante de Mechas, Manuela Santofimio







Fotografías: Mechas en sus vacaciones
La historia de Mechas está llena de momentos especiales. En diciembre, cumplió un año de vida, fecha que fue celebrada con mucho cariño en el Bosque Popular El Prado junto a su familia, como un verdadero miembro de la familia. Su dueña lo describe como un perrito noble, amoroso y un amigo fiel, que con su ternura y lealtad se ha convertido en un compañero inseparable.




Fotografías: Mechas en su cumpleaños 1
Desde la Secretaría de Medio Ambiente de Manizales se resalta que casos como el de Mechas reflejan el impacto positivo de la adopción responsable y el compromiso de la UPA con el bienestar animal. Cada adopción representa una nueva oportunidad y un paso más hacia una ciudad más solidaria y consciente con la vida animal.
La historia de Mechas nos recuerda que cuando se adopta con el corazón, se crean vínculos que duran toda la vida. Hoy, él no solo tiene un hogar, sino una familia; y su alegría es la prueba de que adoptar cambia destinos, llena casas de amor y demuestra que siempre hay espacio para una nueva historia feliz.


