- Voluntarios de la multinacional TP llegaron a la ciudad con 5,5 toneladas de ayudas recolectadas por sus colaboradores en cuatro ciudades del país y se sumaron a las labores de organización de los donativos.
- Además de alimentos e insumos, trajeron un mensaje de esperanza y acompañamiento para una ciudad que continúa de pie frente a la adversidad.



Fotografías: durante la labor del voluntario de TP en el centro de acopio del Coliseo Menor.
Cuando una ciudad atraviesa momentos difíciles, la solidaridad encuentra la manera de llegar. Esta vez, llegó a Manizales en 5,5 toneladas de ayudas y en las manos de un grupo de voluntarios de la firma multinacional TP que decidió viajar hasta la capital de Caldas para acompañar a las familias afectadas por el sismo.
Las ayudas fueron recolectadas gracias a los aportes de los colaboradores de la multinacional en cuatro de las principales ciudades donde tiene presencia. Al llegar a Manizales, el equipo entregó los donativos y se sumó a las labores de separación, revisión y organización de los insumos.
Para el especialista de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de TP, David Pinzón, estar en la ciudad significa acompañar de cerca a una comunidad que ha enfrentado la emergencia con fortaleza y solidaridad. “Hoy estamos acá con nuestro cuerpo de voluntarios apoyando a esta maravillosa ciudad. Trajimos ayudas que son donadas por todos nuestros colaboradores”, señaló Pinzón.
Entre cajas, alimentos y elementos de primera necesidad también se encontraron historias de personas que, desde diferentes ciudades, quisieron aportar a Manizales. Cada donación representa el esfuerzo de quienes decidieron tender la mano y acompañar a las familias que hoy atraviesan momentos difíciles.
Pero para los voluntarios que llegaron a la ciudad, la experiencia también significó encontrarse con una comunidad que no se rinde. Después del sismo, encontraron afectaciones, pero también una enorme capacidad para levantarse y continuar.
Así, las 5,5 toneladas de ayudas se convierten en mucho más que una cifra. Son el resultado de cientos de personas que, desde diferentes lugares, decidieron aportar; de voluntarios que recorrieron kilómetros para estar presentes y de una comunidad que recibe cada muestra de solidaridad como un impulso para seguir adelante.
Hoy, Manizales sigue sumando manos amigas. Porque en los momentos más difíciles, cada aporte cuenta y cada gesto de solidaridad recuerda que esta ciudad no está sola.


