Buscar

‘Bajar la velocidad salva vidas’: conductores de la Terminal participaron en una jornada para aprender a reconocer el riesgo antes de tomar una decisión

  • La Secretaría de Movilidad desarrolló una capacitación con conductores de la Terminal de Transportes de Manizales, en la que se combinan: educación vial, actividades experienciales y ejercicios de manejo de las emociones para reflexionar sobre la velocidad, la distracción y la prisa al conducir.
  • La jornada partió de una idea central: conocer las normas de tránsito es necesario, pero una movilidad segura y consciente también exige reconocer cómo las emociones, los hábitos y las decisiones cotidianas pueden aumentar el riesgo en la vía.

Fotografías: conductores de la Terminal de Transportes de Manizales durante la jornada de capacitación en movilidad segura y consciente.

Una distracción de pocos segundos puede cambiar por completo lo que ocurre en la vía. Esa fue una de las reflexiones que la Secretaría de Movilidad llevó a los conductores de la Terminal de Transportes de Manizales durante una jornada de formación orientada a promover la cultura ciudadana, el cumplimiento de las normas de tránsito y el respeto por los límites de velocidad.

Bajo el mensaje ‘Bajar la velocidad salva vidas’, la capacitación planteó que conducir de manera segura no consiste únicamente en conocer las normas, sino en tener la capacidad de reconocer el riesgo, controlar las reacciones y tomar decisiones con suficiente anticipación. La jornada abordó precisamente la relación entre educación vial, comportamiento y seguridad, a partir de principios del ‘Sistema Seguro’, según los cuales las personas pueden cometer errores, pero estos no deberían terminar costándoles la vida.

La actividad hace parte de las jornadas de formación que la Secretaría de Movilidad desarrolla con diferentes actores de la ciudad. El secretario Juvenil de Movilidad, Santiago Acero Arango, explicó que “continuamos capacitando a nuestros conductores sobre las normas de tránsito y los elementos que pueden encontrar en la vía”.

Video: el secretario Juvenil de Movilidad, Santiago Acero Arango, explica el propósito de las capacitaciones dirigidas a los conductores de Manizales y la importancia de fortalecer una movilidad segura y consciente.

Una experiencia para entender lo que puede pasar en tres segundos

Uno de los ejercicios consistió en un recorrido con obstáculos. Los participantes debían observar el espacio y, posteriormente, realizar el ejercicio con los ojos cubiertos, mientras algunos elementos eran modificados de lugar.

La actividad buscaba representar una situación cotidiana: cuando una persona deja de prestar atención durante unos segundos, las condiciones de la vía pueden cambiar sin que alcance a percibirlo. La reflexión posterior permitió identificar aquello que se deja de ver cuando la atención está puesta en otra cosa y cómo una decisión aparentemente pequeña puede modificar el resultado de un recorrido.

La capacitación llevó este ejercicio a una situación concreta de conducción. La presentación planteó una dinámica de tres segundos sin mirar para mostrar que, a una velocidad de 50 km/h, un vehículo puede recorrer aproximadamente 41 metros en ese tiempo sin frenar.

Por eso, la conversación no se centró únicamente en evitar el uso del celular. Se abordaron comportamientos cotidianos como acelerar porque se llega tarde, conducir por exceso de confianza o repetir una conducta riesgosa simplemente porque hasta ese momento no ha ocurrido una consecuencia. El material de la capacitación identifica precisamente estos tres factores: la idea de que “a mí no me pasa”, la normalización del “siempre lo hago” y la prisa como elementos que pueden llevar a tomar decisiones con menor atención.

La prisa también se puede manejar

Otro componente de la jornada estuvo relacionado con el manejo de las emociones. A través de ejercicios de respiración, pausas y autorregulación, los conductores reflexionaron sobre la manera en que el afán, el estrés o la presión por llegar a tiempo pueden influir en la forma de conducir.

La propuesta no plantea eliminar esas emociones, sino evitar que sean ellas las que tomen las decisiones al volante. Entre las herramientas abordadas estuvieron salir con anticipación, planear la ruta, guardar el celular antes de iniciar el recorrido, respirar antes de arrancar y hacer una pausa cuando se identifica un estado de tensión o afán.

En este sentido, respetar un límite de velocidad no se presentó solamente como el cumplimiento de una señal. Es una decisión que permite disponer de mayor tiempo para observar, reaccionar y anticipar lo que ocurre alrededor.

La capacitación recordó además los límites señalados en el material pedagógico: 30 km/h en zonas escolares y residenciales y 50 km/h como regla general en vías urbanas, siempre atendiendo la señalización específica y los límites inferiores que correspondan.

La jornada hizo énfasis en que todos los usuarios de la vía forman parte de un mismo sistema. Conductores, pasajeros, peatones y ciclistas comparten el espacio público y las decisiones de cada uno pueden afectar a los demás. Para uno de los conductores participantes, este tipo de formación permite llevar esa responsabilidad a la práctica. Conductor de Flota Ospina, Luis Alfredo Castañeda, señaló que “estas capacitaciones fortalecen nuestra seguridad vial y nos ayudan a tomar conciencia como conductores y como peatones”.

Video: el conductor de Flota Ospina comparte su experiencia durante la capacitación y destaca la importancia de fortalecer la conciencia y la responsabilidad de todos los actores viales..

La Secretaría de Movilidad busca que estos espacios de formación vayan más allá de recordar artículos o señales de tránsito. La educación vial también implica desarrollar hábitos, reconocer situaciones de riesgo y aprender a detenerse antes de que la prisa, la distracción o el exceso de confianza decidan por nosotros.

En la Terminal de Transportes, donde diariamente comienzan y terminan numerosos recorridos, este tipo de ejercicios permite llevar la conversación sobre seguridad vial directamente a quienes tienen la responsabilidad de transportar pasajeros y compartir las vías con los demás actores.

Bajar la velocidad salva vidas no es solamente una invitación a mirar el velocímetro. Es un llamado a conducir con tiempo para reaccionar, con atención para anticipar y con calma para decidir. Porque llegar unos minutos después siempre será preferible a no llegar.

Ir al contenido