- Mujeres participantes de procesos intergeneracionales de la Universidad de Caldas se reúnen para aprender y compartir técnicas de tejido wayú y elaboración de piezas textiles.
- Las clases, orientadas por María Olga Ocampo, promueven el aprendizaje, el bienestar emocional y la creación de vínculos entre mujeres que encuentran en las actividades la oportunidad para desarrollar nuevas habilidades.



Fotografías: la clase de tejido Wayú
El tejido se ha convertido en una oportunidad para aprender, compartir experiencias y encontrar nuevos espacios de encuentro en la Casa para la Dignidad de las Mujeres de Manizales. Allí, un grupo de mujeres participa en clases de tejido wayú y elaboración de piezas textiles, en un proceso que combina la transmisión de conocimientos, la creatividad y el bienestar personal.
María Olga Ocampo, quien orienta las clases, explicó que su vinculación surgió a partir de un curso intergeneracional realizado en la Universidad de Caldas, donde presentó los bolsos que elaboraba y despertó el interés de otras participantes. A partir de esa experiencia, el grupo encontró en la Casa para la Dignidad de las Mujeres un espacio para aprender y compartir sus conocimientos. “Estoy dando la clase de wayú, enseñándoles a las chicas a hacer las mochilas, a hacer la tira completa. También doy clases de tejido de toalla y ahí todas compartimos el conocimiento entre varias”, contó.
La instructora tiene experiencia en enseñanza de las técnicas en diferentes espacios de la ciudad, entre ellos la Gota de Leche y el sector de Cervantes. Para ella, el tejido permite desarrollar habilidades manuales y ofrece una alternativa para aprovechar el tiempo, cambiar de ambiente y fortalecer las relaciones entre quienes participan. “Es una terapia y están muy contentas todas, y yo con ellas”, expresó, al agradecer a la Casa para la Dignidad de las Mujeres por facilitar el espacio para continuar con las clases.
Una de las participantes es Flor Amanda Cetina Hernández, quien conoció el proceso a través de Ruth, compañera del curso intergeneracional de la Universidad de Caldas. Aunque es modista de profesión, encontró en el tejido una nueva oportunidad para combinar conocimientos y explorar otras técnicas. Actualmente, el grupo trabaja en mochilas y cenefas para toallas, además de otras piezas elaboradas mediante diferentes tipos de tejido.
Cetina Hernández destacó la disposición de la instructora para acompañar el aprendizaje de cada participante, especialmente de quienes se acercan por primera vez a estas técnicas. “Tenemos una excelente profesora, porque tiene una paciencia… cuando uno no ha cogido una aguja para hacer ese tipo de tejido, pues le queda un poquito difícil, pero Olguita es muy sabia y nos ha tenido mucha paciencia a todas”, manifestó.
Para las participantes, los espacios representan una oportunidad de aprender algo nuevo, compartir con otras mujeres y encontrar actividades que contribuyen a su bienestar. Por eso, Flora Amanda invitó a quienes tengan interés en el tejido a acercarse a este tipo de procesos. “Yo sí las invitaría a que vengan porque, como primera medida, una excelente profesora. Y como segunda medida, es una forma de buscar otras cosas para hacer. Es muy bueno porque se desestresa uno totalmente y está aprendiendo algo nuevo”.
La Casa para la Dignidad de las Mujeres es un espacio para el encuentro, el aprendizaje y el intercambio de experiencias, donde las mujeres pueden fortalecer sus capacidades y construir vínculos a través de actividades compartidas. Iniciativas como estas demuestran que el tejido, además de preservar técnicas artesanales, puede convertirse en una oportunidad para cultivar la creatividad, la compañía y el bienestar.


