- La Secretaría de Salud Pública de Manizales hace un llamado a las gestantes para asistir oportunamente a los controles prenatales y realizarse las pruebas de detección de sífilis gestacional, infección que puede prevenirse y tratarse a tiempo.
- El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado durante el embarazo son fundamentales para evitar complicaciones graves en el bebé y garantizar una gestación más segura.

La Secretaría de Salud Pública de Manizales invita a las mujeres gestantes a fortalecer el cuidado de su embarazo, mediante la asistencia desde las primeras semanas a los controles prenatales. La sífilis gestacional es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum que, si no se detecta y trata oportunamente, puede transmitirse al bebé durante el embarazo o el parto.
En muchas ocasiones, la enfermedad puede pasar desapercibida porque sus síntomas son leves o desaparecen temporalmente. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran una pequeña llaga indolora conocida como chancro, erupciones en la piel, especialmente en las palmas de las manos y plantas de los pies, y lesiones blancas o grises en zonas húmedas del cuerpo. Por ello, el control prenatal y los exámenes de laboratorio son la mejor herramienta para identificar la infección a tiempo.
El diagnóstico se realiza mediante una prueba de sangre conocida como VDRL o RPR, la cual debe practicarse en la primera consulta prenatal. Si el resultado es negativo, la prueba debe repetirse alrededor de la semana 28 y nuevamente al inicio del tercer trimestre o cuando exista sospecha de infección. Detectar la enfermedad de manera temprana permite iniciar el tratamiento oportuno y reducir significativamente el riesgo de transmisión al bebé.
El tratamiento con penicilina para la gestante y su pareja sexual, es seguro, efectivo y fundamental para prevenir la sífilis congénita. Sin atención oportuna, la infección puede ocasionar complicaciones como muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer, alteraciones neurológicas, daños en órganos como el corazón y el hígado, además de problemas en la visión, la audición y el desarrollo del recién nacido.
Un embarazo saludable comienza con la prevención. Asistir puntualmente a los controles prenatales, realizarse las pruebas indicadas por el personal de salud y completar el tratamiento cuando sea necesario son acciones que protegen la vida de la madre y del bebé.


